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Top5: Las cinco mejores películas de Martin Scorsese situadas en Nueva York

Publicado el

por New York Diario

Martin Scorsese es uno de los grandes directores de toda la historia del cine. En actividad desde comienzos de los años setenta del siglo pasado, es un italiano de Nueva York hasta la médula, hasta el cliché, hasta el fondo. Sus películas, o muchas de ellas, están situadas en Nueva York. Incluyen violencia, mafiosos, bandas sonoras geniales y una narrativa sólida como una roca. Estas son las cinco mejores películas de Scorsese situadas en Nueva York.


5. Taxi Driver (1976)

Pusimos a Taxi Driver en la última posición sólo porque en la primera posición anotamos a ya-se-imaginan-qué y creemos que Taxi Driver no puede estar en un segundo o tercer o cuarto puesto. ¿Difícil de entender? No tanto. Taxi Driver es todo lo que está bien en una película. Es desafiante, incómoda, entretenida, brutal. Sigue a Travis Bickle (Robert De Niro), un treintañero claramente perturbado que maneja un taxi en el turno nocturno, en Nueva York, a mediados de la década de 1970, uno de los momentos bajos, realmente bajos, de la ciudad. El tipo trastornado ―mientras maneja, insomne, drogado, armado, con un corte de cresta punk cuando eso todavía significaba un desafío― se pregunta cómo moverse, qué hacer, a quién matar, a quién salvar, en una ciudad moralmente quebrada. Es una pieza cinematográfica brillante. No exenta de controversias, por su violencia, por su nihilismo, por Jodie Foster haciendo de prostituta infantil a los doce años, por su llamado al magnicidio. Desde 1994, se conserva en la Biblioteca del Congreso por su importancia cultural, histórica y estética. Perdió el Oscar a mejor película frente a Rocky.


4. The Wolf of Wall Street (2013)

Scorsese hizo montones de películas sobre criminales neoyorquinos. Mafiosos, casi todos ellos, que salen de los barrios orilleros sólo para llegar a lo más alto, bien alto, lo que a veces significa una bala en la nuca o una vida anodina suburbana mientras Sid Vicious canta “My Way” (oh, no, esto no fue un spoiler de otra película; fue un guiño para enterados). Esta es una película sobre un criminal diferente en un espacio diferente. Y no la protagoniza Robert De Niro, sino el otro colaborador recurrente de Scorsese, que es Leonardo DiCaprio. Preferimos a De Niro. Perdonen ustedes. El Lobo de Nueva York es un film biográfico que recorre la vida y obra (bah, “obra”) de Jordan Belfort, financista y estafador que en los años 90 hizo una fortuna mediante fraudes financieros en Wall Street. Es una película que, como Taxi Driver, capta cierto clima de época: otra clase de decadencia, con revoleo de enanos, mucha pero mucha cocaína, y Margot Robbie sin ropa y con acento de Brooklyn. No se conserva en la Biblioteca del Congreso, pero sí en el Libro Guinness de los Records Mundiales, como la película con mayor cantidad de palabrotas de la historia del cine. Perdió el Oscar a mejor película frente a 12 años de esclavitud.


3. Bringing Out the Dead (1999)

Está bien. Sí. Lo sabemos. La mayoría no pondría a Bringing Out the Dead en ninguna lista de mejores películas. Ni de Scorsese, ni de Nueva York, ni de Scorsese y Nueva York, ni de nada. Pero es una valoración injusta. Bringing Out the Dead es una película más que buena. Es desquiciada, fuera de sí, al límite, y también tiene una terrible melancolía. Ahora que lo escribimos, quizás también haya algo de época, como en Taxi Driver: el final del milenio, o el final del siglo XX, tuvo mucho de eso, de estar sacados y melancólicos a la vez. Y qué mejor para eso que darle el papel principal a Nicolas Cage, el loquito de ojos tristones. Frank Pierce (Cage) es un paramédico con depresión e insomnio, turno noche en una ambulancia de Manhattan, totalmente quemado, manejando como loco mientras suena “Janie Jones” de los Clash. La descripción no le hace justicia. Hay algo como dulzura en esa película, además de sobredosis y todo eso. Tienen que verla. Nada de Biblioteca del Congreso ni de premios Oscar, por supuesto. Ni siquiera cubrió en boleterías la mitad de lo que costó.

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2. Raging Bull (1980)

Toro salvaje es una biografía deportiva. Pero no tiene relación con esos dramas dulzones de espíritu positivo y tú puedes y no te rindas y arriba campeón. No es Rocky, queremos decir, aunque Rocky, la primera, es genial. Toro salvaje es una película sobre el boxeador Jack LaMotta , “el toro del Bronx”, filmada en un áspero blanco y negro, con Robert De Niro como LaMotta, Joe Pesci como su hermano y Cathy Moriarty como su esposa. ¿Qué la hace diferente? Las escenas de los encuentros pugilísticos están inteligentemente filmados, pero LaMotta, tal como lo vemos en el blanco y negro de Scorsese, es un toro salvaje en su casa y con su familia: un maltratador, abusivo, un golpeador celoso, un mal sujeto. Es, para decirlo de algún modo, una película exquisita sobre un gran deportista que era un tipo de mierda. Desde 1990, al igual que Taxi Driver, se conserva en la Biblioteca del Congreso por su importancia cultural, histórica y estética. Perdió el Oscar a mejor película frente a Ordinary People.


1. Goodfellas (1990)

Buenos muchachos es la obra culmine del cine de gánsteres. O una de ellas. Ya sabemos que existen El padrino y Scarface (y si es por eso, Casino y El irlandés). Sigue la historia de Henry Hill (Ray Liotta) desde que es un muchacho de Brooklyn fascinado con la mafia, a mediados de la década de 1950, hasta que es un hombre hecho y derecho, en la década de 1980, ya bien metido en la mafia, tanto como la cocaína está metida en su nariz. Todo está bien en Goodfellas. Dirección, fotografía, guion, improvisación, actuación (con De Niro y Pesci a la cabeza, sin olvidarnos de Lorraine Bracco, mujer de Brooklyn si las hay), música, edición, coreografías (la famosa, perfecta, escena de una sola toma en el club Copacabana), albóndigas, recetas para pelar ajo, y más. Si nunca vieron Goodfellas, vayan a verla ya mismo; si ya la vieron muchas veces, no pasa nada, pueden mirarla otra vez. Desde 2000, al igual que Taxi Driver y Toro Salvaje, se conserva en la Biblioteca del Congreso por su importancia cultural, histórica y estética. Perdió el Oscar a mejor película frente a Danza con Lobos.


Nuestras listas no son rankings.  O al menos no exactamente. Pensamos en los rankings como una clasificación de menor a mayor que establece criterios de valoración. Pensamos en las listas como una enumeración de cosas según un determinado objetivo. Nuestro Top5 está en el medio. O casi. Hacemos listas, pero jugueteamos con los rankings. Queremos enumerar y hacerles conocer, recordar, interesarse por alguna cosa. Ponemos números y posiciones y valoraciones estilo rankings porque es divertido. No se lo tomen muy en serio.

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