HomeCONTEXTOANTROPOLOGÍAArqueología del eclipse

Arqueología del eclipse

Publicado el

por Aline Lara Galicia

Hoy millones de personas observarán un eclipse de Sol, principalmente en Norteamérica. Y aunque ahora somos una población informada y con grandes avances tecnológicos, este evento astronómico ha provocado cierto pánico en parte de la población.

El miedo no es nuevo. Desde la prehistoria, los eclipses se han considerado malos presagios. El mundo no va a acabar hoy. Eclipse tras eclipse, el mundo no ha acabado nunca.

Sobre el Sol y la Luna

Temidos, pero también celebrados por la humanidad a lo largo del tiempo, los eclipses exaltaron las creencias y las cosmovisiones de muchas culturas. A menudo acompañados con ofrendas, rituales o ceremonias, como una forma de dar sentido a sus mitos, a sus tradiciones orales y a un orden social. Estos impactantes fenómenos quedaron registrados en el arte rupestre, en códices, en libros y en tradiciones orales.

Diversas investigaciones señalan eclipses pintados o grabados en el patrimonio rupestre mundial. Un ejemplo de ello es en el arte rupestre del Parque Nacional de Kur-ring-gai Chase, en Nueva Gales del Sur (Australia).

El astrónomo Duane Hamacher y el astrofísico Ray Norris revisaron en su trabajo sobre la astronomía de los aborígenes australianos cincuenta relatos relacionados con eclipses. Por ejemplo, en la mayoría de las culturas aborígenes el Sol es femenino y la Luna es masculina. Para el pueblo Yolngu de la Tierra de Arnhem, un eclipse solar era un acto de cópula entre el Sol (mujer) y la Luna (hombre). Dice Duane: “Cuando ocurre un eclipse, ella alcanza y ataca al ‘hombre luna’, al que llaman Bahloo”.

Arte rupestre aborigen australiano, Parque Nacional de Ku-ring-gai Chase, Nueva Gales del Sur.

El grabado en piedra de dos figuras humanas y una media luna podría estar representando la contemplación de un eclipse. La imagen es muy dinámica y podría parecer una ceremonia durante el llamado “tercer contacto”, el comienzo del eclipse total, cuando la superficie lunar entra completamente dentro de la umbra terrestre.

Hamacher y Norris detallan que, en las tradiciones orales de los aborígenes australianos, los eclipses anunciaban un cambio aterrador que interrumpía la armonía del cosmos. Los Arrernte o Wardaman entendieron que algo cubría el Sol, pero lo explicaron como un gran pájaro negro o los efectos de una magia maligna.

Más en New York Diario:  Se suponía que los casetes nunca volverían

La coincidencia en las fechas

Los grabados rupestres prehistóricos de Aspeberget, en Suecia, se han estudiado durante más de un siglo sin un consenso general sobre su significado. Entre ellos se encuentra una representación solar sostenida por dos figuras femeninas. Este petrograbado, según estudios de arqueoastronomía, se corresponde con un eclipse que sucedió el 23 de octubre de 1067.

Hay una figura muy similar en el Cañón de Chaco, en Estados Unidos. Este conjunto pictórico se ha propuesto como el eclipse del 11 de julio de 1097. Incluso se pintó la llamada corona o anillo solar que se proyecta cuando la Luna cubre la luz brillante del Sol. Según el astrónomo McKim Malville, de la Universidad de Colorado Boulder, experto en arqueoastronomía, quien descubrió el petroglifo en 1992, “no parece simbolizar un momento temible”.

Festividades para honrar al Sol

En tiempos prehispánicos y antes de la llegada de los europeos, culturas como los nahuas o los mayas contaron eclipses. En lengua nahua se le describía como Tonatiuh qualo, “el Sol es comido”, y en maya, Pa’al K’in, “Sol roto”. El Sol era devorado, comido o moría.

Un gran número de culturas prehispánicas desarrollaron herramientas, métodos y conteos calendáricos que les permitían hacer predicciones de fenómenos celestes. Los mayas acertaron en la predicción de eclipses hasta en un 55% de la ocasiones.

Petrograbado de Aspeberget, Suecia.

Alfonso Torres, arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, INAH (México), ha realizado un profundo estudio sobre la observación astronómica en Hidalgo, México. Torres detalla ceremonias como las que se observan en pinturas rupestres elaboradas por pueblos otomíes y nahuas vinculadas a los eclipses, así como la inscripción calendárica del eclipse sucedido en el año de 1508.

Más en New York Diario:  Tal vez sí tengas que leer un poco

En este conjunto también hemos sugerido una especie de ritual con elementos lunares asociados a las mujeres, además de otros símbolos calendáricos como guerras sagradas.

A pesar de que los eclipses fueron sinónimo de momentos funestos, en muchas culturas la unión del Sol y la Luna ha simbolizado el origen de la humanidad. Donde lo femenino con lo masculino se entrelazaban y donde los eclipses, como piensan hasta hoy los aymaras, debían suceder para que la vida continuara.

Nada que temer y quizás sí celebrar

No podemos afirmar al cien por ciento si estas iconografías del pasado fueron evocaciones de eclipses, pero sí tenemos registros de predicciones de los eclipses, de conteos calendáricos, conocimientos de los movimientos del Sol y la Luna, así como saberes de momentos de sequías o de períodos del año ideales para la caza y la recolección, claves para la supervivencia humana y el equilibrio del planeta.

Hoy el Sol y la Luna volverán a encontrarse. El mundo no va a terminar, pero será, para los afortunados que puedan observarlo, un acontecimiento astronómico que quedará para siempre registrado en la memoria colectiva.

Fuente: The Conversation

Últimos artículos

La persistencia del libro

por Beth Driscoll Los libros electrónicos han sido populares durante décadas y los audiolibros lo...

Coney Island y la suspensión gestionada de la ciudad

por Clara Veldrán La mayoría de nosotros probablemente admitiría que visitar un parque de atracciones...

Esto apesta

por C. Brandon Ogbunu Un viejo adagio nos dice que la presión puede reventar una...

Nadie es ilegal en tierras robadas

por Tristan Ahtone Cuando Billie Eilish dijo a las audiencias de los último premios Grammy...

¿ICE es una fuerza paramilitar?

por Erica De Bruin A medida que las operaciones del Servicio de Inmigración y Control...

Is ICE a paramilitary?

by Erica De Bruin As the operations of Immigration and Customs Enforcement have intensified over...

Un beneficio de la densidad urbana

por Walter A. Thompson Nueva York siempre ha sido acusada de muchas cosas (ruido, arrogancia,...

How Density Makes New York Affordable Where It Counts

by Walter A. Thompson New York has always been accused of many things—noise, arrogance, bad...

La ciudad que no puede aguantarse

por Tara Valencia Nueva York se vende como una máquina de satisfacer deseos. Comida a...

Primer año de la segunda temporada de Donald Trump

por Spencer Overton Un año después de la segunda toma de posesión de Donald Trump,...

Tormenta invernal en Nueva York

por Sabrina Duse La tormenta llegó a Nueva York del modo en que la filosofía...

Sí, el cambio climático recarga las tormentas de invierno

por Matt Simon   Una tormenta masiva y gélida se está desarrollando en los Estados...

Abstenerse de usar IA no es ninguna solución

por C. Brandon Ogbunu y Cristopher Moore Durante la Comic Con de Nueva York de...

Leer o no leer, esa no es la pregunta

por Mara Taylor En una nota publicada en diciembre por la Universidad de Miami que...

La computadora me hace sentir pobre

por Haley Bliss La computadora viene diciéndome, con la insistencia amable de un burócrata que...

Sigue leyendo

La persistencia del libro

por Beth Driscoll Los libros electrónicos han sido populares durante décadas y los audiolibros lo...

Coney Island y la suspensión gestionada de la ciudad

por Clara Veldrán La mayoría de nosotros probablemente admitiría que visitar un parque de atracciones...

Esto apesta

por C. Brandon Ogbunu Un viejo adagio nos dice que la presión puede reventar una...