por Nic Rawlence
La repentina muerte del actor Sam Neill provocó tributos de colegas y fanáticos de todo el mundo. Pero la noticia también resonó con fuerza entre muchos paleontólogos, para quienes el personaje de Neill en Jurassic Park, el Dr. Alan Grant, fue una inspiración fundamental en su elección de carrera.
“Me estaba preparando para una presentación de fósiles el día que escuché la noticia de que el Dr. Grant nos dejó”, dice Kallie Moore, paleontóloga de la Universidad de Montana y coanfitriona de PBS Eons. “Cuando le dediqué la charla a Sam, aguantando las lágrimas, recibí muchos asentimientos tristes de parte de los padres. Es increíble el alcance que tuvo un personaje de ficción en la paleontología, porque para nosotros, los niños de los noventa, el Dr. Grant no era solo un personaje: se convirtió en un colega”.
Moore es solo una de las tantas personas de la paleontología en todo el mundo que respondieron cuando preguntamos cómo Neill, y su famoso personaje de película, los había influenciado. La colega ficcional de Alan Grant, la Dra. Ellie Sattler, interpretada en la película por Laura Dern, también apareció en sus recuerdos.
Como respondió la paleontóloga y comunicadora científica australiana Sally Hurst: “En cada excavación de dinosaurios que he hecho, desde las rocas del Cretácico de Inverloch, Victoria, hasta las Badlands de Canadá o los desiertos de Mongolia, siempre hay un día en el que yo o alguien más encarna a la paleobotánica Dra. Ellie Sattler y al Dr. Alan Grant. Para muchos de nosotros que hoy estamos en esta profesión, ellos fueron quienes nos mostraron por primera vez que ser paleontólogo era un trabajo real”.
Esto plantea una pregunta interesante: ¿puede una película realmente inspirar carreras científicas? Tener dinosaurios con efectos especiales de última generación siempre ayuda. Pero, en este caso, sugerimos que va más allá de eso.
El retrato de un científico cercano
Cuando el Dr. Grant llegó a los cines, en 1993, era diferente a muchos científicos de ficción anteriores o posteriores. No fue retratado como un genio excéntrico, un académico socialmente torpe o alguien cuya brillantez se daba a expensas de su humanidad.
El Dr. Grant de Sam Neill era auténtico, normal y cercano. Era curioso, paciente y profundamente sabio, pero también accesible. Era humano. Su entusiasmo por los dinosaurios se sentía genuino. Incluso cuando el ficticio Parque Jurásico caía en el caos, Grant seguía siendo reconocible como un paleontólogo que intentaba comprender a estos animales extraordinarios.

“La interpretación que hizo Sam Neill del Dr. Alan Grant fue bastante satisfactoria para quienes sabíamos lo que se conocía sobre los dinosaurios en ese momento”, dice el paleozoólogo y autor británico Darren Naish. “El Dr. Grant claramente estaba al tanto de las novedades en el mundo de los dinosaurios, y Sam lo interpretó bien. Es sabio y paciente, pero también apasionado”.
De hecho, el propio Neill escribió sobre el atractivo de Grant en sus memorias de 2024, Did I Ever Tell You This?: “En los treinta años transcurridos desde la primera Jurassic, Alan Grant se ha convertido en un personaje bastante querido. No un superhéroe, sin poderes mágicos. Un hombre que se desmaya la primera vez que ve un braquiosaurio es solo un hombre. Un tipo común y corriente, haciendo lo mejor que puede en circunstancias extremas”.
Para los muchos millones de niños que vieron Jurassic Park, esta fue (y sigue siendo) la primera vez que veían a un científico cuyo trabajo parecía aventurero y genuinamente emocionante. En lugar de pasar todo el día dentro de un laboratorio, Grant estaba afuera, en el campo, observando dinosaurios vivos. Para un número significativo de los paleontólogos de hoy, esto importaba.
“Antes de Jurassic Park, los dinosaurios se representaban en el cine como bestias pesadas y torpes”, dice la canadiense Kathryn Abbot, productora ejecutiva del documental Why Dinosaurs?. “Alan Grant nos enseñó que eran animales dinámicos e inteligentes, con comportamientos reales y roles ecológicos”.
Los niños son increíblemente buenos para detectar cuándo a los adultos realmente les importa algo. Neill nunca pareció estar fingiendo ser un científico. Parecía alguien que amaba su trabajo.
No hay duda de que Jurassic Park inspiró una ola extraordinaria de interés en los dinosaurios, los museos y el mundo natural en general. Y para muchos, Alan Grant nos mostró que ser paleontólogo podía ser un trabajo de verdad.
“La actuación de Sam Neill moldeó la trayectoria de mi vida”, dice Jake Kotevski, paleontólogo de la Universidad de Monash en Melbourne. “Desde que tengo uso de razón, quise ser paleontólogo, ser el Dr. Alan Grant. Pero también compartir sus valores: inteligencia serena, capacidad de asombro, mente fría y una figura paterna protectora. Jurassic Park ha estado conmigo para siempre, en los buenos y en los malos momentos. No habría un Dr. Kotevski sin el Dr. Grant”.
Inspirando a generaciones de niños
Los paleontólogos que reflexionan sobre la vida de Sam Neill están recordando algo más que su película favorita. Están recordando el momento en que se dieron cuenta por primera vez de que la ciencia era algo que ellos podían hacer.
“Crecí viendo Jurassic Park en bucle”, dice el paleontólogo, autor y presentador de televisión británico Dean Lomax. “No sabría decir cuántas veces lo he citado en los últimos treinta años, incluso hasta el día de hoy. Ahora esas citas tendrán más significado. Creo que una de las dificultades para procesar la pérdida de Sam es darte cuenta de que uno de tus héroes de la infancia ha muerto. Sin duda, el Dr. Grant de Sam ayudó a influir en mi decisión de seguir una carrera en paleontología, al igual que lo hizo con muchos otros. Y por eso le doy las gracias. En mi opinión, el Dr. Grant podría ser considerado el paleontólogo más influyente de la historia”.

Pocos actores pueden afirmar haber influido en una profesión entera. Sam Neill casi con certeza lo hizo, y continuará haciéndolo, dado el estatus de culto de la película. No porque Alan Grant haya corrido más rápido que los dinosaurios, sino porque hizo que la búsqueda del conocimiento pareciera emocionante, significativa y real.
“Si logras que un niño se interese en los dinosaurios, puedes lograr que se interese en la ciencia, en las disciplinas STEM, en usar su cerebro y en ser creativo”, dice Kathryn Abbot.
Mucho después de que Jurassic Park revolucionara el cine, las generaciones de paleontólogos que realizan nuevos descubrimientos para moldear nuestra comprensión del mundo prehistórico pueden resultar ser su legado más duradero.
Las últimas palabras son para la paleontóloga estadounidense y autora de libros infantiles Ashley Hall: “La brillante actuación de Sam Neill alimentó mi pasión por seguir la paleontología como carrera, pero también me llevó a conocer a mi actual esposo, un compañero paleontólogo que se me declaró disfrazado de Alan Grant, con anillo de compromiso en una garra de raptor y todo. Echaremos mucho de menos a Sam Neill, y mi más sentido pésame para su familia, sus amigos y todos aquellos a quienes tocó la vida. Gracias, Sam”.
The Conversation. Traducción: Sarah Díaz-Segan