por Freda Kreier
Alissa Deming atravesó el corazón de la ballena en su primer intento. Sangre arterial brillante brotó por la aguja mientras comenzaba a bombear cloruro de potasio, un medicamento utilizado para sacrificar animales, en el corazón del espécimen juvenil inconsciente.
La joven ballena jorobada, apodada “Hope” en las redes sociales, había encallado en una playa cerca de Yachats, Oregón, dos noches antes, tras quedar enredada en equipo de pesca de cangrejos. Un esfuerzo de rescate previo había fracasado debido a oleajes de diez pies, y la salud de la ballena decaía rápidamente mientras luchaba por respirar. Deming, una veterinaria de Laguna Beach, California, había tomado la difícil decisión de terminar con su sufrimiento en consulta...
por Freda Kreier
Alissa Deming atravesó el corazón de la ballena en su primer intento. Sangre arterial brillante brotó por la aguja mientras comenzaba a bombear cloruro de potasio, un medicamento utilizado para sacrificar animales, en el corazón del espécimen juvenil inconsciente.
La joven ballena jorobada, apodada “Hope” en las redes sociales, había encallado en una playa cerca de Yachats, Oregón, dos noches antes, tras quedar enredada en equipo de pesca de cangrejos. Un esfuerzo de rescate previo había fracasado debido a oleajes de diez pies, y la salud de la ballena decaía rápidamente mientras luchaba por respirar. Deming, una veterinaria de Laguna Beach, California, había tomado la difícil decisión de terminar con su sufrimiento en consulta...