por Walter A. Thompson
Nueva York siempre ha sido acusada de muchas cosas (ruido, arrogancia, malos modales, peores propietarios), pero el derroche es una imputación más difícil de sostener cuando se trata de moverse. Para una ciudad que cobra nueve dólares por una cerveza y dos mil quinientos por un estudio, sigue siendo extrañamente austera en materia de desplazamientos. En 2023, los residentes del área metropolitana gastaron alrededor del 10,5% de sus ingresos en transporte, varios puntos por debajo del promedio nacional. No es porque los neoyorquinos sean especialmente virtuosos o ascéticos. Es porque, para la mayoría, moverse no requiere propiedad. No hace falta comprar una máquina solo para existir en el espacio.
El hecho básico es...
por Walter A. Thompson
Nueva York siempre ha sido acusada de muchas cosas (ruido, arrogancia, malos modales, peores propietarios), pero el derroche es una imputación más difícil de sostener cuando se trata de moverse. Para una ciudad que cobra nueve dólares por una cerveza y dos mil quinientos por un estudio, sigue siendo extrañamente austera en materia de desplazamientos. En 2023, los residentes del área metropolitana gastaron alrededor del 10,5% de sus ingresos en transporte, varios puntos por debajo del promedio nacional. No es porque los neoyorquinos sean especialmente virtuosos o ascéticos. Es porque, para la mayoría, moverse no requiere propiedad. No hace falta comprar una máquina solo para existir en el espacio.
El hecho básico es...